Francisco Vallés de Covarrubias
(1524-1592)

Nacido en Covarrubias en 1524, estudió en diversas ciudades europeas. En Padua entró en contacto con Andrea Vesalio, al cual sucederá como médico personal de Felipe II a partir de 1572. Ejerció la mayor parte de su magisterio en Alcalá de Henares, en cuya Universidad enseñará Medicina, siendo conocido con el sobrenombre de “El Divino Vallés”. Fue colegial del ilustre Colegio Mayor de San Ildefonso. Obtuvo el grado de bachiller en Artes en 1544 y su licenciatura en 1547. Pasó, más tarde, al Colegio de la Madre de Dios para estudiar medicina, y también al Trilingüe para estudiar lenguas clásicas. En 1550 obtuvo el bachillerato en Medicina y poco después, en 1553, la licenciatura, así como el grado de doctor y de maestro en Artes y Filosofía en 1554. En 1557 sucedió en la cátedra de Prima de Medicina a su antiguo maestro, el Dr. Vega. Como buen humanista no reducirá su actividad a la medicina, mostrándose interesado por otras áreas del saber, en especial por la filosofía, bien en el seno de sus obras médicas como en obras de carácter más puramente filosófico. Entre estas obras destacan Controversiarium medicarum et philosophicarum (1556) y De sacra philosophia (Burgos, 1587). Sus principales obras versan sobre traducciones de Galeno, en cuyos comentarios presenta lo más innovador de su pensamiento y carácter científico. De entre estas obras sobresalen Galeni ars medicinalis commentariis (Alcalá, 1567), Comentaria in libros Galeni de differentia febrium (Alcalá, 1569) y De locis patientibus (Lyon, 1551), donde presenta su revolucionaria perspectiva anatomoclínica. También tradujo a Hipócrates, destacando las aportaciones personales que sobre el estudio del tifus petequial o tabardillo recoge en sus Comentarios a Hipócrates (Padua, 1580). Desde su cátedra de Alcalá hizo venir de Valencia a su amigo Pedro Jimeno (1515-1551), famoso anatomista y prosector, continuador de la obra de su maestro Andrea Vesalio. El trabajo conjunto de ambos inicia en España la mentalidad anatomoclínica, teniendo como máximo referente las explicaciones de Vallés a sus estudiantes al tiempo que Jimeno diseccionaba los cadáveres y mostraba las lesiones correspondientes. En sus últimos años colaboró con el grupo de destiladores que en la botica del Real Monasterio de El Escorial, cuya biblioteca había ayudado a formar, preparaban las "quintaesencias" de la destilación de plantas medicinales. Estas experiencias fueron recogidas en su último libro o Tratado sobre la destilación (1592). Falleció en Burgos en 1592.